Miles de fieles honraron al milagroso Señor de Renca

(4-5-19) Como cada año, este viernes 3 de mayo, la feligresía le rindió culto una vez más al Cristo de Renca. La procesión fue presidida por el obispo de San Luis, monseñor Daniel Martínez.


A las 10:00, en varios rincones de la pequeña comuna de Renca se escuchó a cientos de fieles rezando el rosario y pidiendo peticiones al Cristo del Espino, en la previa a la misa central y la tradicional procesión. Los peregrinos que llegaban primero buscaban tomar una posición lo más cerca del altar, que como todos los años, estuvo ubicado frente al santuario.
Ema Pires es una de las creyentes que estuvo desde temprano en la plaza principal. La vecina del paraje Santa Eugenia (cerca del dique San Felipe) tiene 71 años y desde los 11 que asiste ininterrumpida a la celebración religiosa. “Tengo mucha emoción y estoy muy agradecida por haber podido llegar”, comentó la señora, que aunque padece una dificultad para caminar, no apaga su devoción y fe al Cristo.
Franca Turco hace 25 años que participa de la patronal. Desde Villa Mercedes, este viernes, recorrió los más de 110 kilómetros que hay hasta el poblado del departamento Chacabuco. “Vengo a agradecerle al Cristo”, contó la profesante, quien junto a una amiga le pidió al Señor de los Milagros “trabajo para todos los argentinos”.
También, hubo visitantes de provincias vecinas. Tal es el caso de Aldo Tobares, de Concepción del Tío, Córdoba, que es la segunda vez que comparte la celebración. A él le llamó la atención la historia del Cristo del Espino, su fiesta y la organización. “Pido por la Patria, la paz, la justicia, la unidad, el trabajo y el de las familias”, expresó.
Minutos después, una canción interpretada por un coro anunció el inicio de la misa. “Bienvenidos a la tierra de los milagros”, manifestó eufóricamente el locutor villamercedino, Hugo Dutto, y estallaron los aplausos de los miles de fieles, quienes un año más renovaron su fe en el Divino Señor de Renca.
Los pañuelos amarillos (con la leyenda escrita “Divino Señor de Renca”) se levantaron a lo largo y ancho de la esquina ante la aparición de la imagen del Cristo, que fue ubicada en frente del escenario, bajo un cielo despejado y soleado, que era “cortado” por un avión de reacción (popularmente conocido como “avión a chorro”).

Seguidamente, el obispo Martínez se hizo cargo de la ceremonia, ante un público que tomó una actitud de suma reverencia y solemnidad.
La autoridad eclesiástica comenzó su mensaje recordando que una réplica de la imagen del Señor de los Milagros fue entregada al Papa Francisco. “El Cristo de Renca está al pie de los apóstoles en el Vaticano”, comentó. Cabe mencionar, que en una de las columnas del templo renqueño hay una gigantografía en la que se visualiza al Santo Padre con la figura del Cristo. La intendenta anfitriona, Romina Peralta, señaló que este gesto “es muy importante para los argentinos”.
Ya en su homilía, el obispo llamó a buscar la paz en San Luis, y citando a Wenceslao Pedernera (puntano recientemente beatificado por la Iglesia Católica), pidió a la sociedad que “no tengan rencor”.
Finalizó la misa y comenzó la tradicional procesión por los alrededores de la plaza. Una camioneta adelante con un parlante del que se escuchaba oraciones y cantos encabezaba la fila, seguida por las imágenes de la Virgen de Luján, la Sagrada Familia y el Divino Señor de Renca, todas “abrazadas” por un mar de fieles. “Esto da mucha alegría”, comentó el padre Federico Kunz, el párroco local que caminaba al lado del Cristo.
Los fieles avanzaron, algunos se acercaban para tocar la imagen del santo mientras que otros tomaban fotografías para guardar este recuerdo inolvidable.
A un costado de la calle, Mario Gil marchaba a paso lento pero seguro. Es de Villa Dolores, Córdoba, y esta es la primera vez que asiste a la celebración. El objetivo era sencillamente conocer al Señor del Espino, del cual había oído mucho. “Me dan ganas de llorar de emoción; ahora voy a venir siempre”, contó entre lágrimas Mario.
Otros cordobeses que participaron fueron María Aguirre (69) y su esposo Luis Vega (72). Ellos hicieron más de 170 kilómetros en moto para ser parte de la celebración religiosa. “Es una emoción muy grande ver esto”, expresaron.
El patrono de Renca dio la vuelta a la plaza principal de su pueblo y volvió a ubicarse al lado del escenario. Momentos después, hizo su entrada la Caravana de la Fe, un grupo de asociaciones gauchas, quienes vinieron a caballo para rendirle su ofrenda de adoración al Cristo. 
Al evento asistieron distintas autoridades del ejecutivo provincial como as{i también legisladores nacionales y provinciales e intendentes de distintas comunas.