Villa de la Quebrada: Preocupación por problemas en el sistema cloacal, a un mes de la festividad del Cristo

(3-4-19) La historia se repite tal como el año pasado. Al norte de la calle 25 de Mayo los líquitos cloacales brotan constantemente de una cámara de inspección y recorren por la vía pública varios metros hasta absorverse en la tierra. Los vecinos se quejan del persistente mal olor, del peligro sanitario y del silencio de la jefa comunal, Stella Maris "Pelusa" Lobos, que no responde los reclamos.

La queja de los habitantes de esa zona es la misma que los tuvo alertas el año pasado, y que se hizo público por éste y otros medios de prensa. Finalmente -después de mucho reclamar- los empleados municipales lograron frenar el derrame por un tiempo, que duró poco...


Un vecino que prefirió mantenerse en el anonimato dijo hoy a La Posta que el arreglo efectuado el año pasado "duró poco tiempo, tal vez un mes". También manifestó preocupación por acusaciones que desde el municipio le habrían hecho a los habitantes de la zona, señalándolos a ellos como los culpables de romper o tapar la cloaca.

Otro vecino con el que pudimos dialogar aseguró que en su caso tuvo que volver a instalar su sistema cloacal al pozo ciego dado que cuando estuvo conectado a la red municipal tenía problemas con las aguas servidas que retornaban hacia el interior de su casa.

Los lugareños están más preocupados aún en esta fecha ya que próximamente en el pueblo se instalarán miles de turistas, devotos del Cristo de la Quebrada y comerciantes para participar de la festividad de mayo. Los habitantes de ese sector del pueblo, que padece mayormente los desperfectos del sistema cloacal, anticipan que para esa fecha "el derrame actual se transformará en un río de desechos tóxicos".

La Posta intentó comunicarse con la Intendente Comisionado pero, como ya es costumbre, Stella Maris Lobos no atendió el llamado.

El Plan Hepatitis Cero, creado en la anterior gestión de Alberto Rodríguez Saá se llamó a la construcción de sistemas de cloacas en todas las localidades del interior provincial. Con el paso de los años, el Gobierno reconoció que en muchos pueblos hubo fallas estructurales y en otros, falta de mantenimiento por parte de los municipios.

La Provincia contrató un servicio de auditoría a una consultora externa, pero nunca se conocieron los resultados. Lo cierto es que las fallas, tanto en las redes como en las plantas de efluentes cloacales tienen serios vicios de construcción. Fallaron las inspecciones y muchas obras no debieron aprobarse pero, como siempre pasa, nadie paga los platos rotos más que los mismos contribuyentes.


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