La contracara de la toma de la UNSL

(4-9-18) A pocos días de que se cumpla la segunda semana de la toma del Rectorado y otras dependencias de la UNSL, los alumnos que mantenían la medida de fuerza, finalmente desistieron y comenzaron desalojar el edificio del rectorado. No obstante, la medida continuará llevándose a cabo en otras dependencias universitarias.

Paralelamente a esto, lo que finalmente quedó demostrado fue la falta de respuestas por parte del rector Félix Nieto Quintas, quien no sólo no previó todos los inconvenientes que la toma total del Rectorado produciría en los trabajadores, sino que además en los 3.000 alumnos que no estaban a favor de la medida de fuerza y que se terminaron convirtiendo en rehenes de un grupo de no más de 20 personas.
Durante los días que duró la toma del Rectorado, grandes fueron los problemas que esta causó: paralización en el pago a proveedores, docentes y no docentes, el pago a las becas y la interrupción del servicio del comedor universitario y del sistema de Salud de DOPSU, son algunos de los problemas que trajo el no permitir que los trabajadores universitarios concurrieran a su lugar de trabajo. Mientras tanto, el rector de la Casa de Altos Estudios miraba hacia otro lado sin dar las respuestas necesarias, ni garantizar el derecho a quienes querían cumplir con sus obligaciones.
En sintonía con esto, quienes tomaron la decisión de tomar de rehén a la educación universitaria en San Luis se valieron de la ayuda y la complicidad de algunos gremios, quienes en gran medida terminaron perjudicando a todos los alumnos que debían rendir materias, a los trabajadores que no pudieron a la fecha cobrar sus salarios y a la misma universidad que dicen defender, más aún si se tiene en cuenta que todo el retraso causado trae aparejado consecuencias que en gran parte son financieras.
El canal de diálogo al que “aboga” este sector terminó siendo en realidad una mentira, que coarta la libertad de los trabajadores que no comparten su pensamiento y que deseaban cumplir con sus funciones.
La toma de las facultades no es algo nuevo en la historia argentina, sin embargo, estas siempre fueron realizadas en el marco del respeto de los derechos de los estudiantes, los trabajadores, docentes y no docentes. No obstante, esta vez, este minúsculo grupo no entendió que sus derechos no pueden pasar por encima de los del resto.
El rector de la universidad demostró también una gran incapacidad a la hora de resolver problemas estructurales, no anticipándose a lo que podría suceder si se paralizaba toda la actividad administrativa, tampoco recurrió al diálogo para revertir la situación y sólo se limitó a anunciar que las fuerzas policiales no ingresarían a la UNSL.
Tras el levantamiento de la toma del Rectorado, aún continúa paralizada la obra social, el comedor universitario, y hasta que se normalice la administración, el personal tampoco recibirá sus haberes. Entonces, ¿este grupo defiende la universidad o hay algo más detrás de esta toma?
Fuente: www.sanluisreal.com.ar