Aseguran que un preso murió por “abandono de persona”

(6-9-18) Cumplía prisión preventiva, estaba enfermo, “no le brindaron” atención médica y falleció.


Se trata de Diego Ernesto Gil (34), quien estuvo alrededor de 15 días con síntomas que alertaban su estado de salud. Lo llevaron al Policlínico luego de que el resto de los internos “golpeara las paredes”, para pedir por su asistencia.
Esta mañana falleció en el Policlínico Regional, luego de atravesar una neumonía que lo llevó a terapia intensiva. Según el abogado Ricardo Bazla, quien lo patrocinaba, es “una situación sumamente delicada” ya que Gil había manifestado en reiteradas oportunidades que precisaba atención médica.
Hacía dos meses que cumplía prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial por un delito contra la propiedad y alrededor de quince días atrás, comenzó con una serie de afecciones que lo preocuparon y lo instaron a pedir ayuda. Pero lejos de ser asistido, lo castigaron.
Según describió la madre, Yolanda Bengolea (58) en declaraciones a elchorrillero.com, la medida la tomaron porque su hijo se había autoflagelado para que lo llevaran definitivamente al hospital.
“El pidió que lo viera un médico de la Penitenciaría y no hicieron lugar a ello. Pero no sólo no lo autorizaron sino que lo castigaron cambiándolo de celda, estuvo alojado en un lugar sumamente expuesto a bajas temperaturas, particularmente en los días de nevadas”, aportó Bazla en declaraciones a este medio.
Estas condiciones agravaron su estado de salud provocando que se iniciara un proceso de neumonía. Luego lo retiraron del sector y lo incluyeron a una celda común, pero “sin ningún tipo de asistencia”.
Debido a que ningún especialista lo atendía, Gil seguía solicitando que lo llevaran al Hospital San Luis, sin embargo lo ignoraron.
Recién el martes, luego de que la propia familia llamara a los directivos del penal por la salud de Gil y que el resto de los internos reclamaran su traslado, lo llevaron al Policlínico.
“Me lo trajeron moribundo al hospital, los médicos me dijeron que tenía una neumonía muy fuerte. Si otro de mis hijos no hubiese llamado, directamente me entregan el cuerpo desde la penitenciaría”, expresó compungida la madre.
Por su parte Bazla agregó: “Los reclusos del pabellón donde estaba alojado percibieron que no tenía reacciones entonces empezaron a golpear las paredes a modo de reclamo. Lo tuvieron que sacar en silla de ruedas porque no tenía reacción y pasó directamente a terapia intensiva”.
Si bien el letrado se encuentra en plena evaluación del caso, de acuerdo a las conclusiones que posee hasta la publicación de esta nota, se trata de una situación de gravedad desde el punto de vista de la responsabilidad penal por parte de los encargados de la institución.
“Había ingresado con total normalidad al penal. Hasta donde tengo conocimiento hay un concreto abandono de persona porque no hubo ninguna posibilidad de que se proveyera de auxilio”, sostuvo.
“Cuando los castigan siempre les dan palizas. Él me contó que se había cortado para que lo trajeran al hospital y que ante la medida, lo golpearon. Tres oficiales no lo quisieron llevar. Voy a hacer una denuncia, no puedo quedarme así, es mi hijo, es una persona y no quiero que esto le vuelva a pasar a otro chico en el penal”, concluyó Bengolea.