"Seguir prohibiendo el aborto es una hipocresía"

(27-7-18 - Columna de María José Corvalán) En la actualidad, para la Justicia argentina el aborto esta prohibido, salvo las excepciones previstas en el artículo 86 del Código Penal. El movimiento de mujeres hace 13 años formó la Campaña Nacional por el aborto legal seguro y gratuito para insistir en la legalización de la práctica y este año logró que se tratara en el Congreso. Sin embargo, la mayoría de los argumentos expuesto a favor de la norma son brindados por expertas/os de otras provincias. En esta columna se brindarán opiniones de personas del ámbito local para conocer por qué creen que debe modificarse la legislación vigente. 

Hoy opina Nelida Olguin, artista visual:


La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo sería un gran paso en la historia de la Argentina, básicamente porque seguir prohibiendo el aborto sabiendo con cuanta habitualidad se hace, es muy hipócrita.

Las mujeres, deberíamos poder ser libres de decidir sobre nuestros cuerpos tan como lo fuimos en algún momento. ninguna persona puede ser penalizada por abortar, ni ser obligada a seguir un embarazo no deseado, ya que imponer un lazo que dura toda la vida es una crueldad. 

Está suficientemente documentado que históricamente las mujeres contábamos, en todas las culturas, con muchos métodos anticonceptivos  y de contracepción que consistían en hierbas y pesarios (supositorios) que se usaban para provocar un aborto o crear una condición de esterilidad.

La criminalización del aborto impuesta por la Iglesia quitó a las mujeres este saber, trasmitido de generación en generación, que nos proporcionaba autonomía respecto a la concepción y el nacimiento. El saber nunca se perdió, pero fue condenado a la clandestinidad. Al negarnos el control de nuestro cuerpo y por ende de nuestras vidas, el Estado nos niega el acceso a nuestros derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos.

Legalizar una práctica que se realiza en la clandestinidad no obliga a realizarla. Permite que quienes se la hacen no mueran o sufran en el intento.

Penalizar a las personas gestantes por decidir que hacer con sus vida, es avalar el control sobre nuestro cuerpo, sobre la decisión de procreación responsable y atentar contra nuestro derecho humano a la vida plena, la salud, la integridad física, psíquica y moral, a la autonomía, intimidad, dignidad y a estar libre de tratos crueles, inhumanos y degradantes.

A esta altura de la historia, queremos recibir educación sexual para decidir, disponer de anticonceptivos para no abortar y si es necesario, contar con el aborto legal  para no morir.