"Los vientres de las mujeres han sido y siguen siendo un botín de guerra de los sistemas opresores"

(29-7-18 - Por María José Corvalán) En la actualidad, para la Justicia argentina el aborto esta prohibido, salvo las excepciones previstas en el artículo 86 del Código Penal. El movimiento de mujeres hace 13 años formó la Campaña Nacional por el aborto legal seguro y gratuito para insistir en la legalización de la práctica y este año logró que se tratara en el Congreso. Sin embargo, la mayoría de los argumentos expuesto a favor de la norma son brindados por expertas/os de otras provincias. En esta columna se brindarán opiniones de personas del ámbito local para conocer por qué creen que debe modificarse la legislación vigente.

Hoy opina Marta Fourcade, docente de la UNSL e integrante de la organización Ningunas Santas


El fenómeno histórico-social del aborto

El aborto como fenómeno social se lo conoce  desde tiempos muy lejanos   es una práctica ancestral que se  encuentra en las civilizaciones anteriores a la era cristiana,  como en las culturas  greco romanas  entre otras.

La valoración  de las diferentes comunidades a través de los tiempos ha sido  diversa y con distinta intensidad, tal como  se observa en la actualidad. Este recorrido ha tenido en la era cristiana un correlato con  los argumentos religiosos y morales que han incidido en las diferentes sociedades. Estos son los primeros que determinan que la vida la da dios y que el aborto es un delito.

En su libro “Historia del Aborto” de  Giulia  Galeotti  relata que en los primeros tiempos el aborto, la gravidez y los partos  eran “cosas de mujeres” Sin la concurrencia  de la ciencia,  el conocimiento intuitivo daba cuenta de que el embrión  era inviable sin la recurrencia del cuerpo de la mujer, por lo que se lo consideraba cosas de mujeres. Con la venida de la cultura judeo cristiana se produce un  quiebre y   la concepción acerca del aborto cambia radicalmente.

No obstante, actualmente  entre  los argumentos religiosos  como en las investigaciones escolásticas   no hay concordancia, como lo advierten  las múltiples citas bibliográficas de documentos sagrados  como escritos de teólogas estudiosas del tema tales como las integrantes de  la Organización “Católicas por el Derecho a Decidir”.

El abordaje del tema por este camino es inconducente dado que  no hay una convergencia de fundamentos –incluso religiosos- con respecto al momento que un embrión pueda ser una persona. Actualmente los  aportes científicos dan cuenta de la no prescindencia del cuerpo de la mujer para la viabilidad del mismo,  lo que coincide con los fundamentos de la antigüedad   quienes  entendían que  solo podía  compararse el feto  con la mujer, cuando el ser estaba formado y  tenía entidad autónoma.

Se pueden   citar pioneras en la preocupación por el tema entre ellas   se encuentra Aleksandra  Kollontai quien en 1918  -hace un siglo- propone la despenalización del aborto en el marco de los “Derechos y libertades de las mujeres”, en tanto en nuestro país  en el  V Encuentro  latinoamericano y del Caribe  en el año  1990 en San Bernardo  se acuerda que el  28 de setiembre se conmemore el  Día por el derecho al aborto .” Esta propuesta  fue presentada por la delegación brasileña en conmemoración del 28 de septiembre de 1871 día en que se promulgó en Brasil la Ley de Libertad de Vientres por la que se consideró libres a todos los hijos e hijas nacidos de mujeres esclavas.”
Los vientres de las mujeres han sido y siguen  siendo  un botín de guerra de los sistemas opresores,   no es casualidad que  la división sexual de trabajo lo haya  separado  en  ámbitos distintos, utilizando la reproducción de la especie, a las mujeres para la acumulación de  la fuerza del trabajo para el sostenimiento del sistema capitalista.

El avance de las mujeres en lucha  y organizadas en distintos  colectivos ha ampliado los horizontes hacia a otros grupos vulnerables, y   expandido la mirada  no   solo por  los derechos  faltantes, sino que se atisba  un nuevo paradigma basado en la transformación  de las relaciones de poder entre los géneros  para  la  arquitectura  de un nuevo  orden mundial.

Desde lo social es la primera vez que el debate por el aborto en nuestro país,  nos tiene como protagonistas, conformando un frente poderoso donde las mujeres hemos dado un  ‘gritazo’ porque  solamente  con el diálogo no ha sido suficiente. No se pretende  destituir otras  posiciones sino que las voces de las mujeres que pensamos diferente,  se incluya , se escuche, se tenga en cuenta  y se analicen sus fundamentos.
El aporte de todas las ciencias ha venido a fundamentar y  dar cuenta de miradas diferentes que ponen en duda lo establecido como natural, lo que es vivido como amenaza por el  poder hegemónico.

No está en duda si el aborto se acepta o no,  porque de hecho  muchos de quienes dicen estar en contra, acompañan y pagan los abortos clandestinos.
La resistencia  a aprobar la ley más tiene que ver con una disputa de poder donde las mujeres reclamamos un mundo compartido sin patrones,  lo que abre las posibilidades de desterrar al  patriarcado y poner en evidencia las libertades que no tenemos.
 Este es el sustento de la oposición a esta ley.

Lo  que aterra a los sostenedores del poder hegemónico y lo que hace mas  actual el  axioma   “lo personal es político”:  son  los caminos impredecibles de libertad,  que surcará esta ley.