Dra. Temis Lorda sobre el proyecto de ley por el aborto legal: "Asistimos a una lucha histórica por los derechos de las mujeres".

(19-7-18 - Por María José Corvalán) En la actualidad, para la Justicia argentina el aborto esta prohibido, salvo las excepciones previstas en el artículo 86 del Código Penal. El movimiento de mujeres hace 13 años formó la Campaña Nacional por el aborto legal seguro y gratuito para insistir en la legalización de la práctica y este año logró que se tratara en el Congreso. Sin embargo, la mayoría de los argumentos expuesto a favor de la norma son brindados por expertas/os de otras provincias. En esta columna se brindarán opiniones de personas del ámbito local para conocer por qué creen que debe modificarse la legislación vigente.



Hoy opina la Dra. Temis Lorda, médica pediatra. 

“Pese a presentarse como prohibido, el aborto está entre nosotras y entre la sociedad toda. El aborto insiste, pese a la dificultad de tantas para inscribir esta práctica personal en lo político y cientos de veces al año, está para cobrarse la vida de mujeres empobrecidas económicamente o dejar secuelas en su salud” (Zubrigen, Anzorena 2013)

Al igual que en la mayoría los países de América latina, el aborto en la Argentina está legalmente restringido. El Código Penal lo tipifica como un delito contra la vida y la persona, y lo sanciona con prisión para quien lo efectúa y para la mujer que se lo causara o consintiera. 

Sin embargo, el artículo 86 establece causales específicas de despenalización.
A pesar de que el artículo 86 del Código Penal existe desde hace más de 90 años, los abortos permitidos son todavía inaccesibles para muchas mujeres. La distancia entre la legislación y la posibilidad real del ejercicio del derecho al aborto no punible por parte de las mujeres, es enorme. Como describen Bergallo y Ramón Michel (2009), en la práctica prevalece una interpretación restrictiva del artículo 86. 

A la luz de los últimos acontecimientos, asistimos a una lucha histórica por los derechos de las mujeres y con el logro de la media sanción en la cámara baja consecuencia no sólo de las audiencias preliminares sino fundamentalmente de la movilización de miles de mujeres a lo largo de todo el país reclamando por este derecho vamos camino, si no en lo inmediato en un futuro próximo a un cambio en la legislación.

La autonomía física está vinculada con el ejercicio de los derechos, en el marco de un sistema democrático que se sustenta en la afirmación “teórica” de la igualdad y la libertad para todas las personas. Entre otras cosas, la autonomía física implica devolver a las mujeres, aquello que históricamente nos ha sido sustraído y que constituye la base material de nuestra existencia, EL CUERPO, en este sentido es que entendemos que garantizar la autonomía física requiere reinterpretar los significados sociales de nuestros cuerpos de mujer.

La autonomía física, en el marco del desarrollo de una ciudadanía igualitaria, se expresa para las mujeres en dos dimensiones: los derechos sexuales y reproductivos, y los derechos a una vida libre de violencia, lo que se vincula directamente con la libertad y la autonomía sobre los cuerpos, en tanto territorio personal y privado, sobre el cual cada mujer debe tener la potestad y la libertad, de tomar decisiones soberanas.

Los derechos sexuales y reproductivos deben entonces incluir el acceso al aborto en condiciones de seguridad en el marco del sistema de salud, para lo cual es condición 
excluyente no criminalizar ni obstaculizar este derecho.

A pesar de los avances en relación a la posibilidad legal de interrumpir el embarazo, entendemos que estas mismas leyes son las que pretenden ejercer dominio sobre nuestros cuerpos y cuando se nos niega la posibilidad de abortar en condiciones seguras se considera se nos está diciendo que nuestros cuerpos son un bien social, pasible de ser colonizado por mecanismos legislativos o judiciales.

Considero que nuestro cuerpo es el primer lugar en el que debiéramos ejercer nuestra soberanía, y en este sentido entiendo que el aborto, tiene que ser una decisión más para ejercer en relación a nuestro “territorio”, ante la situación de un embarazo no deseado, apuesto y pongo mi experiencia, mi acción y mi cuerpos, para que esta decisión pueda ser tomada libremente, sin riesgos y con la seriedad que merece. 

Acceder a un aborto seguro y legal, es una manera de romper con el control patrimonial de nuestros cuerpos y representa una acción emancipatoria en favor de la igualdad de género.