Realizaron una inédita operación quirúrgica en el Hospital San Luis

(2-3-18) Un joven de 15 años fue operado para corregirle una malformación congénita torácica. Los cirujanos usaron un método que combinó la utilización de clips con una barra retroesternal de titanio. El paciente ya fue dado de alta. 


De toda la amplia gama de malformaciones que se pueden presentar en la caja torácica, la del “pectus excavatum”, más conocida como “pecho hundido”, es la más frecuente, seguida por su opuesta: la “pectus carinatum”, o comúnmente denominada “pecho de paloma”.
Mariela Panero, médica especialista en cirugía torácica, explicó: “Son malformaciones cartilaginosas. El pecho hundido, que también se le conoce como ‘tórax de zapatero’, es una anomalía congénita caracterizada por la depresión o desplazamiento posterior del esternón, produciendo una disminución de la distancia entre éste y la columna vertebral. Esto puede ser simétrico o asimétrico, es decir que uno puede tener el hundimiento parejo de un lado y del otro, o que se vea más pronunciado de uno de los lados”.
A raíz de esta patología, más allá de lo estético, los que la sufren pueden tener problemas de otro tipo, como bronquiales, cardíacos o en la columna. “Este paciente llegó por problemas respiratorios que se presentaron jugando al fútbol. Le faltaba el aire cuando corría, y tenía un poco de taquicardia. El corazón y los pulmones se tienen que adaptar al lugar que tienen en estos casos”, detalló.
La intervención, que duró 7 horas y fue un éxito según los cirujanos, fue compleja por la combinación de la técnica de Welch-Shamberger con la de Jean-Marie Wilhlm. Lo que resultó en la utilización de clips, una barra de titanio y la separación de los cartílagos afectados.
La de Wilhlm, quien fue jefe de Panero en Estrasburgo, Francia, es la StraCos (Sistema de Osteosíntesis Costal de Estrasburgo)-StraTos (Sistema de Osteosínstesis Torácico de Estrasburgo). La primera sirve para fracturas de costillas, y la segunda para las malformaciones congénitas, entre otras patologías. En ambas se implementan los clips y las barras de titanio para corregir las malformaciones.
Sobre la cirugía, Panero precisó: “Una vez que se sacan los cartílagos deformes y se corrigen, se ancla un clip en cada costilla, para que le sirva de sostén a la barra, teniendo en cuenta la altura del paciente, que se sabe por las mediciones del preoperatorio. Es como un cálculo arquitectónico que uno tiene que hacer. Una vez que tengo la medición hecha, y que fracturo el esternón, levanto la punta para colocar la barra, que la anclo con los clips”.
Los cartílagos no se retiran en su totalidad, sino que se les deja una pequeña “base” para que vuelvan a crecer en la forma que tienen que hacerlo. Una vez que se desarrolló y solidificó todo, transcurridos unos dos años de la intervención, el joven deberá volver a pasar por el quirófano, para que le extraigan la barra, ya que “una vez que ya generó el efecto, no tiene sentido dejarla”.
Según manifestó la cirujana, el paciente se recupera bien, ya puede caminar, y aunque tiene alguna dolencia en el área, recibió el alta.

Así informaron desde el Ministerio de Salud