Nelson Madalfs: "Se olvidaron de mi"

(La Posta, 19-4-17) El protagonista del emblemático caso de violencia institucional en San Luis está internado en el Policlinico, anémico y con pulmonía. Sumergido en una eterna depresión y por la falta de recursos económicos, Nelson abandó el tratamiento de HIV.

Pasó el tiempo pero nadie se olvida. Nelson ya tiene 45 años. Debido a su estado de salud y falta de atención adecuada, perdió la dentadura, por lo cual no se alimentaba correctamente y entró en una situación de anorexia; además, hace dos años abandonó el tratamiento para controlar el virus del HIV que contrajo mientras estuvo ilegalmente preso.

Sobre la respuesta que el Estado puntano le dio a Madalfs -tras el calvario que vivió todos estos años- dijo. "Me dieron un arreglo extra judicial como burla, esa es la bronca y rabia. Se olvidaron de mi". 

"Lo que siento es venganza; venganza espiritual, como pidiéndole a Dios que solucione el problema de esta manga de basuras los tipos estos; tanto la comisaría como los jueces, todo eso, todos los que han estado en aquellos años", dijo Nelson como pudo, notablemente angustiado y con el resentimiento lógico de haber sido víctima de una gran injusticia.

"Esto fue abandono del Gobierno, abandono del Estado, eso lo voy a decir toda la vida", concluyó en declaraciones a La Posta este miércoles desde el Policlinico, donde los médicos tratan de que Nelson se recupere de sus múltiples afecciones.



En contexto:
Nelson Madafs fue acusado por un homicidio que no existió. La historia comenzó en 1989, en la ciudad de San Luis, con la desaparición de Claudia Díaz, una adolescente de 15 años que cursaba 2do año en el Colegio Nacional. Nelson, quien en aquel entonces tenía 19 años, era albañil. A Claudia la conoció días antes de su desaparición y la investigación lo culpó de secuestrarla, hacerla abortar y asesinarla.

En realidad, la policía no tenía ninguna pista certera de la desaparición de Diaz, el tiempo transcurría sin novedades y los medios y la opinión pública presionaban para que se esclarezca el caso.
La presión social de los años 90 se contextualizaba en el caso María Soledad Morales, lo que llevó a los investigadores a cometer toda clase de abusos para resolver el caso puntano a cualquier costo.

En 1993 una carta anónima llega al Juez de la causa relatando la muerte de la joven en casa de una enfermera, con participación de su hija, su cónyuge y Nelson Madafs.

A fuerza de tormentos el joven albañil confesó haber presenciado la muerte de la chica, repitió palabra por palabra el relato del anónimo, sellando así su fatídico destino y arrastrando a tres personas con él.

Nelson padeció toda clase de torturas hasta que confesó un crimen que no no existió y años en prisión donde contrajo HIV. En 1998, con información proveniente de un llamado anónimo, se descubre que Carolina Diaz estaba viva, que residía en San Juan y que tenía 5 hijos.
Nelson Madalfs fue sobreseído meses después y desde entonces vivió en la indigencia hasta que consiguió ser beneficiado con una pensión graciable. Recién en el 2011 el Estado Provincial lo indemnizó con un poco más de $300.000.

Informó: María José Corvalan Farías y Silvana Sola
Foto: gentileza Jorge Castro